El comercial en la calle
Con Leberp Comercial en el móvil, delante del cliente: su catálogo, su tarifa, su histórico y lo que te debe. Toma el pedido y entra al sistema en el momento.
Veinticuatro módulos, veintiocho áreas y más de doscientas cincuenta funcionalidades. Cada una con lo que hace, en una frase y sin tecnicismos. Empieza por el mapa y baja al detalle que te interese.
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No hay ninguna funcionalidad con ese texto. Prueba con otra palabra.
Todo lo que hay dentro, de un vistazo. Pulsa cualquiera para ir a su detalle.
Pedidos, carritos, reservas y los tres semáforos: stock, preparación y cobro.
Ficha, grupos, sucursales que facturan a central, preferencias y validaciones.
Un precio para cada cliente, aplicado solo. Catálogos privados y descuentos.
Unidad, pack, caja y palet: cada formato con su código de barras y su precio.
Galería, subidas masivas y regeneración de fotos con inteligencia artificial.
Pedidos a proveedor, validación de lo que llega y devoluciones.
Zonas, pasillos y huecos. Físico, reservado y disponible. Plano visual.
Cuánto vale lo que llevas meses sin mover, desde cuándo y en qué artículos.
Recogida por recorrido, embalaje verificado y reposición anticipada.
Mover mercancía entre tus naves con solicitud, reserva y recepción.
Siete agencias integradas, manifiestos, flota propia y prueba de entrega.
Verifactu, series, rectificativas y fiscalidad de España, Portugal e Italia.
Vencimientos, banca abierta europea y conciliación con reglas propias.
Subes la factura y el sistema la lee entera: importes, impuestos y líneas.
Comisiones automáticas, rutas de visita y seguimiento en tiempo real.
Cobro rápido, pagos mixtos, cierre de caja y venta sin conexión.
De cliente y a proveedor, con su motivo y su reintegración al stock.
Qué salió mal, de quién fue y cuánta venta se perdió por no tener stock.
Veintitrés indicadores listos, escritorio a medida y consultas propias.
Fichaje, firma en el móvil y modo inspección de trabajo.
Organigrama, chat interno y walkie de voz dentro de la app del almacén.
Varias sociedades, naves y tiendas en la misma cuenta, consolidadas.
Canales de venta, FX · 友购, transportistas, banca y máquina clasificadora.
Base de datos dedicada, permisos hasta por campo y quién tocó qué.
Leberp es el centro: el catálogo, el stock, los precios y los pedidos viven una sola vez. Alrededor, cada equipo trabaja con la aplicación pensada para él; y por fuera, los canales donde vendes, las agencias que reparten y tus bancos entran y salen solos.
El cliente pide, el sistema aparta la mercancía, el almacén la prepara y el transportista se la lleva. Nadie vuelve a escribir lo que ya está escrito.
Da igual por dónde llegue la venta: acaba en el mismo sitio, con el mismo formato y contra el mismo stock.
Con Leberp Comercial en el móvil, delante del cliente: su catálogo, su tarifa, su histórico y lo que te debe. Toma el pedido y entra al sistema en el momento.
Con Leberp POS: se cobra, se imprime el ticket y se descuenta del mismo stock. Y sigue vendiendo aunque se caiga internet.
Con Leberp Shop: entra con su acceso, ve su catálogo con fotos y sus precios, y hace su pedido sin llamar a nadie.
Conexión en los dos sentidos y en tiempo real con FX (友购) o con la caja que ya usas: los pedidos entran, y el catálogo, los precios y el stock viajan de vuelta. Sin exportar nada.
Amazon, Shopify, PrestaShop, WooCommerce, TikTok Shop y Temu. El pedido entra solo y el stock se sincroniza en los dos sentidos.
A mano en el sistema, o cargando de golpe el Excel de pedidos que ya tenías, con un asistente que revisa el fichero antes.
Esta es la parte que de verdad diferencia a Leberp y la que más cuesta entender desde fuera. Siete pasos, dibujados uno a uno.
Este es el mecanismo que evita la sobreventa. Cuando entra un pedido, Leberp no espera a que nadie toque nada: aparta esa mercancía concreta y todos los canales dejan de poder venderla al instante.
Aquí está la clave que casi nadie explica bien. El stock físico no se mueve —la mercancía sigue en la estantería—, pero deja de estar disponible.
Stock físico
1.420
Sigue igual. La mercancía no se ha movido de la estantería
Reservado
+120
Apartado para este pedido, con su ubicación y su lote
Disponible
1.300
Lo que de verdad se puede vender. Esto es lo que ven los canales
Los canales de venta no publican tu stock total: publican el disponible. Por eso no se puede vender dos veces la misma caja.
Reserva confirmada
disponible: 1.300
FX · 友购 va en los dos sentidos. No es solo que reciba tu stock: los pedidos que se hacen en FX entran en Leberp, y el catálogo, los precios y el stock viajan de vuelta. En tiempo real, sin exportar nada.
Antes de tocar nada, Leberp conoce tu almacén: sus zonas, sus pasillos, sus estanterías y el hueco exacto de cada artículo. Sobre ese plano se define el orden en que se recorre, y ese orden se guarda como plantilla reutilizable.
Muelle de entrada
llega el contenedor
Recepción
se escanea lo que llega
Reserva
el grueso del stock
Zona de picking
pasillos de recogida
Mesas de packing
se embala y verifica
Zona de salida
preparado y etiquetado
Muelle de salida
carga el transportista
El recorrido se define por zona, pasillo, estantería y altura. Se guarda como plantilla y se reutiliza cada día. Sin plantilla, el operario va donde le parece; con plantilla, cruza la nave una sola vez. Y en la app del almacén puede abrir el plano a pantalla completa, con zoom y con sus tareas marcadas encima.
El operario abre Leberp SGA en su terminal de almacén o, si no tiene, en un móvil corriente usando la cámara. Recibe su lista ya ordenada por el recorrido, va al hueco, escanea y coge. Si algo no está, lo marca y el sistema lo gestiona.
Modo masivo · multipedido
El sistema junta varios pedidos y calcula un único recorrido que los cubre todos. El operario cruza la nave una vez y va llenando los compartimentos del carro, uno por pedido. El sistema le dice en cada parada cuántas unidades van a cada uno.
Para el día de mucho volumen con pedidos pequeños. Es donde más se nota el ahorro de pasos.
Modo simple · pedido a pedido
El operario prepara un pedido completo de principio a fin. Más sencillo de seguir, sin riesgo de mezclar, y va directo a embalaje en cuanto termina.
Para pedidos grandes, urgentes o de un cliente que exige que se prepare aparte.
Lo recogido llega a la mesa de embalaje y se escanea otra vez, contra el pedido. Es la segunda red: si el operario mete algo que no es, o le falta una unidad, el sistema no le permite cerrar el bulto. Cada artículo queda registrado en el bulto en el que va.
Con máquina clasificadora
La mercancía entra en el clasificador automático, que la va soltando por rampas: cada rampa es un pedido o una ruta. Leberp le dice a la máquina qué va dónde y recoge el resultado de vuelta, con su sesión y su estado en vivo.
Para volumen alto y pedidos de muchas líneas pequeñas.
Manual, escaneando
El operario escanea artículo por artículo, cierra el bulto, y va construyendo el palet registrando qué caja va en cada uno. Al final, el palet sabe exactamente lo que lleva dentro.
Para mercancía voluminosa, palets completos y envíos a distribuidor.
Cuando el envío va por palet, cada bulto cerrado se asigna a uno concreto. El palet deja de ser un montón de cajas y pasa a ser un contenedor con contenido conocido: si hay una incidencia, se sabe en qué palet iba cada referencia.
Todo lo embalado espera en la zona de salida. Cuando se acerca la hora de recogida de cada transportista, Leberp arma el manifiesto: el documento con todo lo que sube a ese camión. Se escanea al cargar, y lo que no sube queda registrado con su motivo.
En cuanto sale, cada bulto tiene su número de seguimiento y su estado, actualizado en tiempo real desde la propia agencia. Tú lo ves sin entrar en su web, y tu cliente lo ve en su portal.
La prueba de entrega —firma, documento o foto— se guarda dentro del propio envío. Cuando un cliente dice que no le llegó, la respuesta está a un clic, no en una llamada a la agencia.
Cada envío tiene su coste. A fin de mes llega la factura de la agencia con cientos de líneas — y casi nadie la revisa, porque hacerlo a mano es imposible. Leberp la lee y la cruza entera contra lo que tú enviaste de verdad.
Caso 1
Envíos fantasma
Te facturan expediciones que nunca salieron de tu nave
Caso 2
Cobros duplicados
El mismo bulto facturado dos veces en el mismo mes
Caso 3
Sobrecoste de tarifa
Te cobran más de lo pactado, o un peso que no era
Caso 4
Recargos no acordados
Suplementos que no correspondían a ese envío
Este es dinero que hoy se está pagando sin saberlo. Nadie revisa a mano una factura de transporte de trescientas líneas. Cuando se cruza automáticamente contra los envíos del sistema, lo que sobra aparece solo — y se reclama con la prueba delante.
Todo lo anterior deja rastro. Cada acción queda registrada con quién la hizo, cuándo empezó y cuánto tardó. Con eso salen los informes de rendimiento por tarea y por persona, sin que nadie tenga que apuntar nada.
Recogida
Picking
Líneas por hora, tiempo por parada, huecos sin stock encontrados
Embalaje
Packing
Bultos cerrados, errores detectados al verificar, tiempo por bulto
Entrada
Recepción
Unidades recibidas, diferencias contra el pedido de compra
Salida
Manifiesto
Bultos cargados, excluidos y su motivo
Reposición
Reposición
Huecos repuestos y cuántos se quedaron cortos
Por persona
Comparativa
Rendimiento de cada operario, y del equipo, día a día
Y para verlo, no hace falta leer una tabla: existe la reproducción de la jornada, que dibuja sobre el plano el recorrido que hizo cada operario, con la hora de cada parada y dónde se quedó parado.
Un almacén pide, otro aprueba, y la mercancía queda reservada mientras viaja: no está disponible en origen ni todavía en destino, pero se sabe exactamente dónde está.
La devolución no es solo dar entrada: es decidir qué se hace con cada unidad. Lo que está bien vuelve a estar disponible; lo que no, se aparta y queda registrado por qué.
El circuito de entrada completo: se pide, se valida lo que llega contra lo que se pidió, y lo que entra queda con su coste real, no con un precio medio estimado.
La recepción es el mismo mecanismo al revés. Se escanea lo que llega, se compara con lo que se pidió, se ubica — y en cuanto está ubicado, ese stock pasa a estar disponible y se publica en todos los canales a la vez.
Lector integrado en las PDA de Eastar, Urovo, Newland, Chainway, Sunmi, Zebra y Honeywell. Y si no tienes PDA, vale la cámara del móvil, con nueve tipos de código.
Impresora de tickets térmica en la caja, e impresora de etiquetas por Bluetooth desde la propia PDA, con vista previa real antes de imprimir.
Cajón portamonedas con apertura automática y registro de cada apertura. Pantalla táctil y atajos de teclado para vender sin ratón.
Conexión con la máquina clasificadora que reparte los bultos sola por rampas, y con cámaras asociadas a estanterías y mesas de embalaje.
Tu venta entra sola, venga de donde venga, y ya no la teclea nadie dos veces.
Todo lo que sabes de cada cliente, en un sitio, y aplicado solo cada vez que le vendes.
Si el jefe no está, nadie cotiza mal.
Tu catálogo, ordenado y con cada artículo vendido como tú lo vendes de verdad.
Tu catálogo entra por los ojos, y las fotos se ponen solas.
Sabes qué has pedido, qué ha llegado y si te lo han cobrado bien.
Sabes qué tienes, dónde está y cuánto puedes vender hoy. Sin llamar a nadie.
Te decimos exactamente cuánto dinero tienes parado, desde cuándo, y en qué artículos.
En cualquier almacén hay mercancía que no se mueve: se compró de más, dejó de venderse, o quedó de una temporada. Eso es dinero inmovilizado, y casi nadie
El trabajo del día se reparte solo, y tú lo ves avanzar sin bajar a la nave.
Mover mercancía entre tus naves deja de ser una llamada de teléfono.
Una sola pantalla para todos tus transportistas, y ninguna web de agencia más.
La factura sale del pedido y llega sola al correo de tu cliente.
Sabes quién te debe, desde cuándo, y el banco cuadra solo.
Dejas de teclear facturas. Las subes, y ya están dentro.
Cada mes llegan decenas de facturas —de proveedores, transporte, alquiler, suministros— y alguien las abre una a una y teclea el número, la fecha, la
Sabes qué vende cada comercial, dónde está y cuánto le tienes que pagar.
Tu caja va rápida, y sigue vendiendo aunque se caiga internet.
Lo que vuelve, vuelve con papeles y con motivo.
Cuando algo sale mal, sabes qué fue, de quién y cuánto te costó.
Decides con números, no con la sensación de cómo ha ido el mes.
Si mañana entra una inspección de trabajo, está todo.
En España el registro de jornada es obligatorio por ley. Aquí está resuelto entero.
Tu equipo, organizado y comunicado.
Tres sociedades, dos naves y cinco tiendas, en la misma cuenta.
Vendes en cinco sitios y el stock cuadra en los cinco.
Tu informático puede conectar lo que quiera.
Cada caja de tu nave lleva su etiqueta, y la imprime quien la tiene delante.
Tu base de datos, sola. Nadie más dentro.
Responde a la pregunta que siempre hace el comprador: «¿dónde están mis datos?».
El sistema se adapta a cómo trabajas tú.
No te dejamos solo.
Te enseñamos cómo quedaría tu catálogo, tu almacén y tus tarifas dentro de Leberp. Sin compromiso.